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@satiromarra
On Friday 16th March 2012, satiromarra said:

¡Athletic, eres grande! Ese es el grito que todos nosotros, cada uno en su idioma, gritó en algún momento anoche. Hace una semana el Athletic Club hizo un poco más ilustre al ya mítico Old Trafford, no sólo por el resultado (2-3), ni por el gran juego desplegado, sino sobre todo por el hito que supuso el desplazamiento de los 8000 incondicionales que empezaron un sueño en el mejor escenario posible. Pero lo de anoche fue aún más grande, un espectáculo con todos lo necesario para quedar inscrito con letras de oro en la Historia del fútbol.



Un equipo espectacular, con una media de edad alrededor de los 23-24 años, con jugadores que mezclan la fuerza y el toque, la pasión y el control, la tradición y el futuro. Un entrenador que en apenas medio año ha logrado convencer a todos de que sí, es posible que haya nacido en Chile la Argentina, pero su locura por el fútbol es de abolengo bilbaíno. Un rival de empaque, el Manchester United, líder de la Premier, dos veces finalista de la Champions en los últimos tres años, con tanta historia que su estadio y afición disponen de nobles y atemorizantes apodos. Todo ello en San Mamés, en La Catedral, ante un público sin parangón: 40.000 leones rugiendo juntos, ávidos de gloria.

Marcelo Bielsa es un tipo listo. En Old Trafford le pidió a su equipo pausa, control y juego horizontal. Pero anoche sabía dónde estaba. Sabía lo que esperaba la gente de su equipo, lo que necesitaban. No valía con pasar la eliminatoria. La Catedral no se había vestido con sus mejores galas —la camiseta preferida, la bufanda de la abuela, txapelas y botas de vino por doquier— para simplemente pasar la eliminatoria. Querían una noche grande, un partido legendario. Y Bielsa abrió las jaulas de par en par.

El Athletic salió a muerte. No, a muerte, no. A matar. Nada de esperar a ver qué hace el rival, nada de contemporizar, nada de especular. Con tanta energía, pasión y convicción, de poco sirvió que Alex Ferguson demostrara que al final sí había visto algún partido del Athletic (al menos una repetición del 2-3 de la ida). Prescindió de Chicharito en favor de reforzar la medular con un tercer hombre interior, juntando en el centro a Carrick con Cleverley y Park, más el apoyo de Giggs desde la derecha.

Bielsa repitió el mismo once que se matriculó en el Teatro de los Sueños, con la excepción del indiscutible titular Amorebieta (ausente en Inglaterra). Y precisamente fue el internacional vinotinto el que le puso un balón a Fernando Llorente desde unos cincuenta metros que el riojano empaló con una volea espectacular a contrapié de De Gea. Un golazo que, por su tipología (balón largo en diagonal), es doblemente lacerante para un equipo inglés. Llorente jugó mermado por unas molestias y tuvo que retirarse antes incluso de acabar el primer tiempo. Pero tuvo una ocasión, una sola, y la metió. Un héroe que, aun estando herido, salió al campo de batalla para marcar las diferencias y encarrilar la victoria final.

El United, encomendándose al talento de Rooney, logró marcar la pauta en el cuarto de hora final de la primera parte, pero el Athletic, perfectamente plantado y ordenando, aguantó el tirón inglés. Tras el descanso los leones volvieron a salir como en el primer tiempo, a hacerse con el balón, a meterse en campo rival y atacar, atacar y atacar. El nivel ofensivo de un equipo puede medirse analizando cómo se comportan sus laterales y los del Athletic son de caballería: no paran de subir la banda una y otra vez, sin descanso, percutiendo por los flancos, siempre prestos a sorprender al rival. Iraola (que tiene que ir a la Euro sí o sí) estuvo a apenas unos centímetros de rubricar con un gol una jugada personal maravillosa que puso en pie a media Europa.

Con Iturraspe y Herrera marcando el estilo, Susaeta y Muniain elevando el ritmo, De Marcos honrando el número y el puesto de mediapunta y Toquero toquerando, los red devils vivieron un infierno en La Catedral. En una de tantas, De Marcos cazó un rechace y marcó el segundo gol de la noche para confirmar lo que todos, incluido Ferguson, ya habían aceptado: una semana después volverían a ganar los mejores. El técnico escocés apuró pronto los cambios pero si algo le falla a este United es el banquillo.

A poco más de diez minutos del final, Wayne Rooney quiso dejar su impronta en este pequeño gran capítulo del fútbol europeo con un gol. Pero no un gol cualquiera, sino uno a la altura del escenario y el espectáculo, un maravilloso disparo desde fuera del área que entró por la escuadra. El público de San Mamés, magnífico en todos los sentidos, aplaudió el gol inglés igual que, anteriormente, honró la figura de Ryan Giggs despidiéndole del campo con una ovación.

El epílogo lo escribió Alex Ferguson, al que no se le ha escuchado quejarse por el gol en fuera de juego de De Marcos en la ida. No puso excusas de ningún tipo, sino que reconoció la derrota como sólo hacen, sin presumir de ello, los que de verdad son grandes:

Tienen una muy buena oportunidad para llegar muy lejos. Se lo merecen y les deseo todo lo mejor. Es un tributo al esfuerzo impregnado por su entrenador y una maravilla verles jugar de esta manera. Se merecen llegar hasta el final.

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